La Ninja CRISPi cambia la cesta de siempre por recipientes de cristal: la parte que calienta (el «Power Pod») se coloca encima de un recipiente de 3,8 L o de otro de 1,4 L. El recipiente donde se cocina es de vidrio, sin revestimiento antiadherente, y Ninja indica que está libre de PFAS. Lo único antiadherente son las rejillas que van en el fondo, que son de cerámica.
El formato tiene una ventaja clara: cocinas, tapas el recipiente, lo guardas en la nevera y al día siguiente recalientas en el mismo bol. Ninja dice que el vidrio resiste los cambios de temperatura y que recipientes y tapas van al lavavajillas. Tiene cuatro funciones (freír con aire, asar, mantener caliente y gratinar), 1.700 W y un rango de 100 a 230 °C. Según el fabricante, en el recipiente grande cabe un pollo de 1,2 kg con verduras.
Las pegas del cristal hay que tenerlas en cuenta: el recipiente pesa más que una cesta de plástico o metal, se calienta durante y después de cocinar, así que hay que cogerlo por las asas, y un golpe o una caída lo pueden romper, como cualquier pieza de vidrio. Además, la temperatura mínima de 100 °C deja fuera usos como deshidratar o fermentar.
El otro límite es la capacidad: 3,8 litros dan para raciones de una o dos personas, y por ese tamaño se paga más que por una freidora de cesta de 5-6 litros. Si te gusta el formato pero necesitas más litros, comparamos también la CRISPi PRO XL de 5,7 L. Si el antiadherente no te preocupa y lo que buscas es capacidad, una freidora de cesta cunde más por el mismo dinero.