La CRISPi PRO XL es la versión grande de la CRISPi de 3,8 L. La idea es la misma: no hay cesta con revestimiento antiadherente, sino recipientes de cristal sobre los que se coloca la parte que calienta. Aquí vienen dos, de 5,7 L y de 2,3 L, con tapas para guardar, y Ninja indica que recipientes y tapas van al lavavajillas. Según el fabricante, el cristal (CleanCrisp) está hecho sin PFAS ni PTFE; lo que sí lleva antiadherente son las dos rejillas que van en el fondo.
Respecto a la CRISPi pequeña gana capacidad y potencia: 2.050 W y un recipiente en el que, según Ninja, cabe un pollo de 3,4 kg o comida para hasta seis personas. Tiene cinco funciones (Max Crisp, freír con aire, hornear, fermentar y recrisp) y la ficha de Amazon indica un rango de 90 a 205 °C.
Lo práctico del formato es cocinar, servir y guardar en el mismo recipiente. Ninja dice que el cristal resiste los cambios bruscos de temperatura y que se puede cocinar desde congelado. Las pegas también vienen del cristal: el recipiente pesa más que una cesta normal, se calienta y hay que moverlo por las asas (Ninja recomienda guantes de cocina), y un golpe o una caída lo pueden romper, como cualquier pieza de cristal. Además, se cocina en un recipiente cada vez: no es una doble cesta.
El otro freno es el precio. Se vende en la gama alta, donde hay freidoras de doble cesta de 9-10 litros. Compensa si te importa de verdad cocinar sin cesta antiadherente o si te encaja el «cocina, guarda y recalienta»; si lo que buscas es capacidad por tu dinero, hay opciones mejores en esta comparativa.